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Alfonso Michel

Naturaleza muerte, ca. 1954

Oleo / tela
34 x 45.5 cm
AM016

Según Norman Bryson, la categoría de la naturaleza muerta es tan vasta ?incluyendo los frescos pompeyanos, las pinturas barrocas y las composiciones cubistas? que casi carece de sentido como categoría en sí misma. Mejor dicho, su significado proviene de las ?entonaciones? que introduce un artista en ?el campo de una obra anterior?. Como señala este autor, incluso las naturalezas muertas magistrales, como las de Chardin o Zurbarán, fueron modificaciones conscientes de las convenciones de la naturaleza muerta desarrollada principalmente en los Países Bajos durante el siglo XVII. En esta obra, Michel intenta una vanitas, uno de los subgéneros de las naturalezas muertas y para dar enfásis titula la obra Naturaleza muerte. En las imágenes de las vanitas, el cráneo humano sintetiza el mensaje moral del subgénero: los placeres mundanos de la vida que son abrupta y definitivamente arrasados por la muerte. En el contexto mexicano el cráneo se interpreta también como la calavera y sus ineludibles asociaciones con el Día de muertos. Así, en esta obra del pintor, el duelo por la muerte comparte el espacio con la celebración de la certeza de la vida posterior a la muerte. Posiblemente hecho como estudio preliminar de otros dos trabajos más complejos, Cristales (1956, colección Blaisten) y Naturaleza muerta No. 1 (1956, colección particular), este pequeño lienzo ilustra el manejo pictórico y el estilo que dieron a Michel un amplio reconocimiento de la crítica tras su exposición en la Galería de Arte Mexicano en 1953. Aquí, la maestría de su lenguaje formal, inspirado en Braque, a quien veneraba, destaca por encima de cualquier referencia, incluso aquéllas de carácter nacional. El éxito de este pequeño cuadro radica, precisamente, en que precede a la complejidad y las pretensiones de las versiones de mayor formato. Los objetos que inspiran esta composición ?cristalería de tonos claros? se simplifican a tal grado que devienen en formas blancas de ángulos atenuados. Contra el campo de colores muy empastados, la pintura blanco lechoso crea un juego dinámico de espacios positivos y negativos. La simplicidad de la composición recuerda a la Naturaleza muerta con copa (colección Blaisten) de Agustín Lazo. Sin embargo, más que imitar las transparencias, aquí Michel recurre a una pintura opaca para acentuar el tono sombrío de la imagen.

Vid. Adriana Zavala, Arte moderno de México. Colección Andrés Blaisten, México, Universidad Nacional Autónoma de México, 2005.

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En Coleccion Blaisten