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Alfonso Michel

El adios, ca. 1944

Oleo / tela
51.5 x 62.5 cm
AM031

El adiós es una de las obras más complejas de Alfonso Michel dada la acumulación y sensación de amontonamiento de los objetos dispuestos en el cuadro, que dan como resultado un extraño entramado simbólico que, a diferencia de otras composiciones de este artista, no posee un claro elemento central que funja como eje rector para la lectura de la imagen, aunque de entre los elementos pintados, destaca una forma cilíndrica blanca, un tanto amorfa y que gracias a una distorsión de la perspectiva como en el cubismo, es posible apreciar que en su parte superior posee una especie de agujero, sobre el que inexplicablemente reposa una extraña y agigantada hoja lobulada; probablemente este elemento tubular sea un poste de amarre, debido a que nuevamente el mar, la gran obsesión de Michel, ocupa el paisaje de fondo, lo que nos hace pensar que los objetos del plano más próximo se ubican en un muelle, lo que a su vez permite intuir, que el título del cuadro no sólo responde a la palabra adiós, visible entre las hojas apiladas que poseen frases y trazos, sino que el nombre del cuadro, también alude a una despedida de lo que Alfonso Michel dejaría atrás al partir hacia el océano, por lo que en su totalidad la imagen, especialmente por sus colores pasteles, apunta a una despedida envuelta entre la melancolía por la partida y la respuesta poética del artista ante lo que acumuló y parece comenzar a extrañar.

 Tal vez de lo que daba cuenta Michel era del fin de un ciclo en Europa, cual otoño como el que simbolizan las hojas caídas que rodean a los otros componentes del cuadro, entre los que se hayan claras reminiscencias al Viejo Continente, por ejemplo, se aprecian fragmentos del mundo clásico como los muros blancos sin decorados y especialmente la arcada -que como en la metafísica italiana- enmarca en su interior y a un lado de ella, extraños elementos movidos por el viento, que parecen adquirir formas antropomorfas que aparentan estarse despidiendo; también están las referencias al ambiente parisino a través de los documentos o periódicos que contienen frases en francés como Sur la mer y Vistes l´aler, que en semejanza con Michel, parecen evocar el encanto que producía el mar en la poesía francesa. Aparecen además, un listón azul que serpentea por el cuadro y un antifaz debajo de la arcada que quizá remitan al carnaval de Venecia, mientras que el libro abierto, parece ser una clara referencia a la abstracción geométrica de Kandinsky; el resto de los objetos son aún más difíciles de determinar por la indefinición del dibujo y la saturación de colores, lo que aumenta el hermetismo de la imagen. En otra evocación al quehacer de Giorgio de Chirico, al nivel del horizonte se perfila, como en cuadros del italiano, una embarcación sin rumbo definido, pero que como señalara Nietzsche en su Zaratustra, los enigmáticos navíos remiten a las empresas a las que sólo se aferran los audaces buscadores, que alzan astutas velas ante los terribles mares.

 

Maestro Carlos Segoviano, Colección Blaisten, 2019.

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