X

Manuel González Serrano

Sandía y caracol, ca. 1945

Oleo / cartón
25.5 x 35.5 cm
MGS008

Al igual que La ofrenda, también de González Serrano, con la que comparte determinadas cualidades formales, sobre todo en la aplicación de la pintura, esta naturaleza muerta es bastante sencilla y directa. De nuevo, hay tres objetos sobre una mesa de madera, o quizá sobre el piso: un gran caracol, apoyado sobre su extremo en espiral, un trozo de sandía muy madura y una o más piezas de coral desteñido que parecen surgir y crecer del espacio entre la fruta y el caracol. Las formas curvas de los caracoles, las rebanadas de sandía y el coral aparecen todas en obras posteriores del artista, donde funcionan como parte de un complejo inventario de símbolos. Pero más que buscar aquí un lenguaje metafórico oculto, sería de más utilidad señalar como esta temprana obra dialogara con sus contemporáneos. Rufino Tamayo prácticamente convirtió la sandía en una especie de firma desde los veintes en adelante. En obras de Tamayo, María Izquierdo e incluso de David Alfaro Siqueiros también hay grandes caracoles, en todos los casos con alusiones sexuales, pero también formalmente cautivantes por sí mismas. A comienzos de su carrera como pintor, quizá González Serrano se apropió de elementos que ya parecían dignos de inclusión en una ?típica? naturaleza muerta mexicana.

Vid. James Oles, Arte Moderno de México. Colección Andrés Blaisten, México, Universidad Nacional Autónoma de México, 2005.

Otras obras del artista

En Coleccion Blaisten