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Raúl Anguiano

Retrato de Nora Beteta, 1953

Oleo / tela
110 x 70 cm
RA006

Nora Beteta fue hija de Ramón Beteta Quintana, Secretario de Hacienda y Crédito Público de México durante la administración del presidente Miguel Alemán Valdés de 1946 a 1952, no es de extrañarse que al poseer dicho cargo tuviera relación con los más importantes pintores e intelectuales de la época, quienes al menos, David Alfaro Siqueiros y Raúl Anguiano, retrataron a su hija.

Esta obra fechada en 1953, coincide con el periodo en el que Raúl Anguiano viajó por varios países de Europa (de 1952 a 1955), tiempo en el que Ramón Beteta fuera nombrado embajador de México en Italia, por lo que Anguiano retrató a una Nora de aproximadamente dieciséis años de edad; una joven de bellos ojos azules, cabello rubio y un rostro lozano, con un inmaculado vestido blanco, que sólo lleva adornos en la parte superior y que acompaña los tonos cálidos de su piel, mejillas y labios, logrando un contrapunto con el azul de sus ojos y del fondo, un azul que funge como un cielo carente de nubes y de un horizonte muy bajo.

El desolado paisaje, contrasta con la delicada imagen de la casta joven, quien se encuentra de pie, con las manos cruzadas por delante, dejando ver las uñas pintadas de rojo, posee un rostro apacible y parece estar sumida en una ensoñación, la de la adolescente que será rescatada por un príncipe, el cual debe atravesar las afiladas montañas para llegar a la torre donde ella se encuentra, esperándolo.

El amor que profesaba Anguiano por la figura humana especialmente por la femenina se manifiesta en otros retratos como el de Julia Crespo, el de Pita Amor, la mujer de las iguanas o las mujeres de Juchitán, también llamada la Mujer del rebozo o del turbante.

Carlos Uzcanga

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