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María Izquierdo

Viernes de Dolores, 1944 - 45

Oleo / tela
76 x 60.5 cm
MI036

Viernes de Dolores representa un altar hecho para conmemorar la fiesta de los siete dolores de la Virgen, que se realiza una semana antes del Viernes Santo. La pintora sentía especial fascinación por la belleza estética de estos altares tradicionales, y pintó varias escenas similares entre 1943 y 1946, cada una con una imagen distinta de la Virgen y una composición diferente de objetos. Se sabe que María Izquierdo no hacía altares para el Viernes de Dolores en su propia casa, por lo que parece haber basado sus composiciones tanto en los altares que había visto a lo largo de su vida como en su propia imaginación creativa. Aunque por tradición la Virgen de los Dolores lleva un ropaje morado y sus altares suelen apegarse al esquema de color de morado y oro, esta pintura tiene una compleja combinación de los brillantes colores que definieron la paleta de la pintora en la década de los cuarenta. El cuadro detalla las ofrendas acostumbradas, incluyendo brotes de trigo en vasijas de cerámica pintada, flores, velas y naranjas atravesadas con banderitas de papel picado. Las cortinas de encaje blanco transparente sirven como marco tanto al altar como a la pintura en sí, creando una construcción espacial elaborada aunque ambigua que también se observa en los cuadros de alacenas de esos años (colección Blaisten). Al proyectar el altar hacia el primer plano, en vez de representar a los fieles, Izquierdo crea un espacio privado en el que el espectador entra y participa. El efecto trampantojo también se basa en la tradición de los exvotos, donde el artista copiaba imágenes sagradas, rodeándolas con las mismas velas y flores que se encontraban en los nichos de las iglesias: así permitían a los patronos llevarse a su casa la réplica pintada. Izquierdo admiraba profundamente esas pinturas, pero debe resaltarse que sus pinturas de los altares de Dolores difieren en virtud de su sentido irónico y moderno. Tuvieron mucho éxito en la década de los cuarenta y varios amigos de la pintora, entre ellos la galerista María Asúnsolo y el poeta Elías Nandino, las adquirieron para sus propias colecciones.

Terri Geis, Arte Moderno de México. Colección Andrés Blaisten, Mexico, Universidad Nacional Autónoma de México, 2005.

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En Coleccion Blaisten