X

Carlos Nebel

Gente de tierra caliente, 1939

Litografía acuarelada
26.5x34.4
CN011

Durante el final de la independencia de México, llegaron de Europa numerosos artistas y científicos con el propósito de estudiar y documentar la geografía, los recursos naturales, los principales centros urbanos, además de los tipos y las costumbres de la población. A estos personajes se les llamó artistas viajeros, quienes con su trabajo documentaron su recorrido a través de grabados y dibujos de gran belleza, tanto, que despertaron el interés y la curiosidad del público europeo.

Carl Nebel, ingeniero, arquitecto y dibujante, formó parte de este grupo de artistas. Nebel llegó a México en 1829 y realizó numerosos recorridos al interior del territorio, hasta que en 1836 publicó su célebre obra “Viaje pintoresco y arqueológico de la parte más interesante de México” compuesta por cincuenta litografías, veinte de las cuales fueron pintadas a mano, dicha obra contó con una introducción escrita por Alexander von Humboldt, quien destacó el sentido estético y el gran interés científico y arqueológico de la obra.

Esta litografía pertenece a esas obras hechas por Nebel en el territorio mexicano. Gente de Tierra Caliente representa a los habitantes del valle que se encuentra en la cuenca del Río Balsas, la planicie abarca el sureste de Michoacán, noreste de Guerrero y pueblos colindantes del Estado de México. Posteriormente, durante la Colonia, la mezcla racial entre los llamados naturales, europeos y negros africanos, fraguó la cultura terracalenteña que hoy se conoce.

Nebel representó a dos naturales quienes interactúan con un capataz, las figuras y las escenas trabajadas por el artista alemán responden desde el punto de vista visual al romanticismo de la época, en la medida en que centra su atención en representar la indumentaria, los rasgos faciales, las costumbres, el entorno, y todo aquello que hiciera posible transmitir a los espectadores la imagen de la otredad desde un ámbito idealizado.De igual manera, hay que reconocer el buen manejo de la perspectiva en su dibujo, el delicado trazo y el detalle, la escala de los personajes, lo mismo en los elementos arquitectónicos (la choza y la catedral), así como en el paisaje.

No obstante, lo interesante aquí es destacar la predisposición de Nebel para encontrar los tipos y las costumbres nacionales, con el objetivo de hacer entender la historia de Hispanoamérica, en particular la de México, como dos partes desconectadas: la antigua y la posterior a la conquista española.

Nebel sin proponérselo proporcionó a ilustradores, revistas literarias y álbumes publicados posteriormente, figuras, paisajes y vistas urbanas, o cuando menos representaciones pictóricas como punto de referencia; además dotó al país de un repertorio visual básico que influyó en la construcción de un imaginario social a partir del suyo. Prueba de esto son las varias reimpresiones en español de su obra (incluida la que se publicó en 1839) en el siglo XIX y XX, así como las reproducciones de muchas de estas imágenes en diferentes formatos y técnicas realizadas en el país y en el extranjero.

 

Carlos Uzcanga

Otras obras del artista