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Juan Soriano

Cuatro esquinitas tiene mi cama, 1941

Oleo / tela
65 x 51 cm
JS002

En el mundo del ensueño y de todas sus posibles asociaciones oníricas, abrevaron muchos pintores de México. Proclives a mostrar la veta de lo imaginario, sus propuestas han sido explicadas mayormente bajo la égida del surrealismo, olvidando que el inconsciente colectivo de lo popular es una fuente inagotable de lo fantástico. Ciertamente las inquietudes de Breton y Artaud fueron bien discutidas, tanto como los modelos visuales de artistas como Delvaux, Magritte y Dalí; pintores que, como los mexicanos, prefirieron la vertiente figurativa como medio de expresión. El surrealismo fue conocido en lo teórico y en lo práctico, en la poesía y en la plástica, y artistas como Agustín Lazo y Roberto Montenegro lo vivieron en forma directa en sus años de contacto con la vanguardia. Por lo que la trasposición del sueño a la moderna pintura mexicana no siempre debe asociarse con los postulados interpretativos del padre Freud y, en cambio, una buena parte se inspira en la fascinación que produce lo desconocido, lo ilógico y lo irreal en el pensamiento del hombre contemporáneo. A ese hechizo de la magia cotidiana parece responder la visión creativa de Juan Soriano en Cuatro esquinitas tiene mi cama, cuyo título, de sapienza popular, invita a la reflexión entre la vida, la muerte y sus estados intermedios. Cfr. Ida Rodriguez Prampolini. El surrealismo y el arte fantástico de México. México, Universidad Nacional Autónoma de México, 1969.

Cfr. Ida Rodriguez Prampolini. El surrealismo y el arte fantástico de México. México, Universidad Nacional Autónoma de México, 1969.

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