Óleo / tela
140 x 205 cm.
JO002
En las rodillas del Iztaccíhuatl (2014) de Jorge Obregón se inscribe dentro de la tradición del paisaje de alta montaña en la pintura mexicana, retomando uno de los escenarios naturales más emblemáticos del altiplano central: el macizo del Iztaccíhuatl. El título sitúa la escena en la sección conocida como “las rodillas”, una de las prominencias que conforman la célebre silueta de la “mujer dormida”. Desde este punto elevado, la composición se despliega hacia el horizonte donde emerge la figura del Popocatépetl, cuya presencia nevada establece un contrapunto visual y simbólico entre ambos volcanes, protagonistas de la geografía y del imaginario cultural del Valle de México.
La obra destaca por una construcción espacial precisa, en la que el primer plano rocoso y cubierto de nieve conduce la mirada a través de una sucesión de planos que descienden gradualmente hacia el valle. La pintura articula una cuidadosa relación cromática entre los blancos y azules fríos de la nieve y los tonos ocres y terrosos del paisaje distante, creando una atmósfera de gran claridad y profundidad. Este tratamiento refuerza la sensación de altitud y de amplitud territorial que caracteriza al paisaje volcánico de la región.
Más allá de su fidelidad topográfica, la pintura propone una experiencia contemplativa del paisaje, donde la quietud de la atmósfera y la monumentalidad de las montañas evocan una dimensión cercana a lo sublime. En este sentido, la obra de Obregón no sólo registra un punto específico del territorio, sino que también transforma el paisaje en una imagen de resonancia simbólica, donde naturaleza, memoria geográfica y percepción estética convergen en una visión de notable intensidad.
Andrés Blaisten 2026