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Ramón Alejandro

Pars pro toto, 1997

Oleo / tela
23 x 30.5 cm
RaA002

En Pars pro toto (1997), Ramón Alejandro despliega una naturaleza muerta que rebasa el género tradicional para situarse en un territorio simbólico y alegórico. El título —figura retórica que significa “la parte por el todo”— orienta la lectura: cada fruto abierto, cada fragmento expuesto, funciona como metonimia de una totalidad latente, acaso del cuerpo, del deseo o de la propia condición orgánica.

Sobre una superficie terrosa que se funde con un horizonte de nubes densas y atmósfera casi visionaria, aparecen guayabas, higos y una granada desgarrada. La pulpa, descrita con minuciosidad casi táctil, adquiere una cualidad epidérmica; lo vegetal se aproxima inquietantemente a lo anatómico. Esta ambigüedad, constante en la producción de Alejandro, activa una tensión entre lo sensual y lo perturbador. La tradición de la naturaleza muerta barroca —con su virtuosismo técnico y su carga simbólica— se reactualiza aquí desde una sensibilidad contemporánea que enfatiza la fisicidad y la potencia metafórica de la materia.

La inclusión del tres de oros de la baraja española, junto con monedas dispersas, introduce un registro simbólico vinculado al azar, el intercambio y el valor. El naipe no es un detalle anecdótico: funciona como signo cultural preciso que alude a sistemas de representación y de fortuna, reforzando la idea de que cada elemento visible remite a un orden mayor. Así, Pars pro toto convierte la fragmentación en principio estructural: lo parcial no es carencia, sino intensidad concentrada. En cada sección abierta de la materia palpita la complejidad del todo.

Andrés Blaisten 2026

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