Carmen Mondragón, conocida como Nahui Ollin, fue una pintora y poetisa mexicana que nació el 8 de julio de 1893 en la ciudad de México, en el seno de una familia acaudalada del Porfiriato, a finales del siglo XIX. Aún siendo niña, sus padres la enviaron a cursar la educación básica en París, Francia, en un internado donde también aprendería sobre diversas artes, como la danza clásica, la pintura, la literatura y el teatro. Ese viaje le dio la oportunidad de desarrollar sus dos grandes pasiones artísticas: la pintura y la poesía. Desde pequeña se caracterizó por tener un carácter firme e impulsivo. Al pasar la adolescencia regresó a la ciudad de México y se enamoró de un joven cadete, llamado Manuel Rodríguez Lozano. A los veinte años, ávida por conocer otros aspectos de la vida, decidió establecerse en pareja y contraer matrimonio; sobrevino la lucha revolucionaria y ambos decidieron partir a Europa. Se instalaron primero en París, donde establecieron vínculos con algunos de los personajes más importantes de la escena artística de entonces, entre los que se contaban Pablo Picasso y Diego Rivera. Al estallar la Primera Guerra Mundial el matrimonio decidió establecerse en España, y Manuel Rodríguez Lozano abandonó la milicia para dedicarse por completo a la pintura. Rápidamente sus obras se instalaron en el gusto de la gente; incluso posteriormente fue invitado a formar parte del equipo de artistas auspiciados por José Vasconcelos, promotor e ideólogo del movimiento cultural nacionalista durante el régimen del presidente Álvaro Obregón. Mientras tanto, Carmen Mondragón se comprometió en serio con el oficio y exploró sin reparos el crisol de posibilidades de expresión que el trabajo pictórico le ofrecía. Esa etapa afianzó en ella sus inquietudes artísticas e intelectuales; además se asumió bella y sensual y no tuvo reparos en plantarse así ante la vida. De hecho, fue su actitud más que su obra la que la llevó a adquirir reconocimiento y popularidad. Fue en 1921 cuando conoció en una exposición pictórica al destacado artista plástico Gerardo Murillo, quien era conocido como el Doctor Atl. Es en ese momento de su vida donde Carmen asume el nombre de Nahui Ollin, palabras que recuerdan la fecha que en el calendario azteca era consagrada a la renovación de los ciclos del cosmos. Además, el encuentro con el Doctor Atl coincide su etapa más prolífica en sus dos vertientes artísticas: la poesía y la pintura. Su estilo predilecto en cuanto a la plástica era el ?Naif?, mismo que se caracterizaba por recrear imágenes típicas de la vida de los diferentes personajes que protagonizaban el mosaico social y cultural del México en aquel entonces, donde no faltaban escenarios como parques, mercados, pulquerías y portales. Entre los personajes con quienes compartía largas veladas bohemias estaban: Tina Modotti, Antonieta Rivas Mercado, Frida Kahlo, David Alfaro Siqueiros, Diego Rivera y José Clemente Orozco, entre otros. Entonces, el incansable promotor artístico y cultural José Vasconcelos, se desempeñaba como Secretario de Educación Pública, quien durante su gestión impulsó el muralismo; así las paredes de los edificios públicos se llenaron de formas y colores, y de entre los rostros y cuerpos plasmados destacaba, invariablemente, Nahui Ollin, quien incluso sirvió como modelo a Diego Rivera Para 1934, luego de la muerte de Eugenio Agacino, Nahui optó por la soledad que, al mismo tiempo, le permitió consagrarse por completo a la escritura dedicando sólo un poco de tiempo a la pintura. En su obra, literaria y pictórica, la sexualidad aparece casi como obsesión, lo mismo que la adoración a sí misma y el disfrute de sus amores. Los últimos años de su vida los pasó en el centro de la ciudad de México, acompañada tan sólo por sus gatos, desempeñándose como maestra de pintura en una escuela primaria y sostenida apenas por una beca que, mes con mes, le daba Bellas Artes. Murió el 23 de enero de 1978 en medio de la desolación absoluta.