Diego Rivera

Doctora Mexicana (Retrato de Irma Mendoza), 1950

Oleo / tela
71 x 50 cm
DR006

Las actrices Columba Domínguez y María Félix, la torera y escritora Helen N. Starr, la bailarina Ana Mérida, el filósofo y defensor de los derechos civiles Corliss Lamont y la doctora y pionera Irma Mendoza: son personalidades diversas que tienen poco en común, salvo que a principios de la década de los cincuenta Diego Rivera les hizo un retrato. De principios de los treintas hasta su muerte, en 1957, el estudio de Rivera en San Ángel fue el destino obligado de visitantes extranjeros y destacadas personalidades mexicanas con los medios para encargar una obra al artista más famoso del país. En muchos de los retratos de Rivera los modelos ocupan simplemente uno de los equipales que decoraban su estudio, con un petate o una escultura precolombina de su colección, agregada para dar cierta atmósfera local. Aunque el poeta John Dunbar sostiene un libro (1931), el modiste Henri de Chatillon modela un sombrero de mujer (1944) y el coleccionista Chester Dale examina una monografía de arte (1945), en la mayoría de los retratos están ausentes señales obvios de la ocupación o las pasiones del retratado. De hecho, en sus imágenes de mujeres, Rivera tendía a exagerar la sensualidad de la modelo sobre todo - el ejemplo más famoso sea su erotizado retrato de Natasha Gelman de 1943-, ya fuera que estuviera vestida a la usanza tradicional o con ropa de alta costura a la moda. Por lo tanto, el retrato directo de Mendoza es excepcional: la doctora luce como una profesional, con su blanco atuendo de cirujana, poderosas manos y ojos que destacan sobre todo lo demás. En realidad, este retrato es más sencillo que Las manos del doctor Moore (1940, San Diego Museum of Art), obra inspirada en el surrealismo, donde el médico sostiene una esponja y un escalpelo, y se prepara para cortar una estilizada imagen anatómica de venas estructuradas como un ?árbol de la vida?. No obstante, ambos retratos deben considerarse en el contexto del profundo interés de Rivera en la práctica médica y en especial en la cirugía, que él relacionaba con su propia ?práctica?. Hay imágenes de operaciones en su obra de principios de los veintes, y la imaginería médica obviamente domina su Historia de la cardiología ?originalmente ubicado en el Instituto Nacional de Cardiología (1943-1944)? y la Historia de la medicina en México en el Hospital de la Raza (1953).

Vid. James Oles, Arte moderno de México. Colección Andrés Blaisten. México, Universidad Nacional Autónoma de México, 2005.

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