Juan Cruz Reyes

Busto de Dolores del Río, ca. 1940

Cerámica policromada
46 x 50 x 28 cm
JCR003

Dolores Asúnsolo López nació en 1904 en el seno de una familia aristocrática del estado de Durango. Se casó con Jaime Martínez del Río en 1921 y la pareja se avecindó en la ciudad de México. Después que el pintor Adolfo Best Maugard los presentó con el director Edwin Carece, se mudaron a Hollywood en 1925, donde la rebautizada Dolores del Río pronto se convirtió en estrella. Después de volverse a casar y protagonizar varias películas, su carrera en Estados Unidos comenzó a decaer a comienzos de la década de los cuarenta, y tras un romance con Orson Wells, ella volvió a México en 1943. En este busto, Juan Cruz Reyes muestra a la estrella de cine mirando hacia el frente, con labios carnosos, grandes ojos cafés y cejas alzadas. A diferencia de los retratos conservadores realizados en bronce en el mismo periodo por su tío, el escultor Ignacio Asúnsolo, aquí la superficie es suave, el estilo menos áspero y el formato más cercano a algunos prototipos del Renacimiento italiano, como el famoso busto de terracota de Lorenzo de Medici, hecho por Andrea del Verrochio (ca. 1485, National Gallery of Art, Washington, D.C.). Se ha fechado esta escultura alrededor de 1940; si esto es cierto, debe haber sido realizada durante una de las visitas de la actriz a México, puesto que no hay pruebas de que Cruz Reyes haya trabajado en California. Pero el año de 1940 fue una época difícil para Dolores del Río: a la par de problemas profesionales, se divorció de su segundo esposo en marzo y su padre murió en Los Ángeles en julio. Es mucho más probable que el busto haya sido creado después de su regreso permanente a México en 1943. Como en el tierno retrato de Diego Rivera de 1938 (INBA), en el que la actriz lleva una blusa escotada de campesina, tanto como sus papeles en películas como Flor Silvestre (1943) y María Candelaria (1944), Dolores del Río aparece en el busto de Cruz Reyes como una belleza mexicana sencilla e incluso rural: el pelo atado en una trenza con listón es típico de las indígenas. De este modo, el escultor confirmó la nueva identidad de Dolores del Río como estrella nacional y no como la sofisticada flapper ?latina? que había ?abandonado? su patria por Hollywood en los veintes.

Vid. James Oles, Arte moderno de México. Colección Andrés Blaisten. México, Universidad Nacional Autónoma de México, 2005.

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