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Francisco Zúñiga

Suave Patria, 1989

Bronce
55 x 31 x 23 cm
FZ001

De nacimiento costarricense, Francisco Zúñiga llegó a México en 1936; el año siguiente colaboró con Oliverio Martínez en el conjunto escultural adosado al Monumento a la Revolución, proyectado por Carlos Obregón Santacilia. Desde los años 1960 en adelante, llegó a ser internacionalmente conocido por sus sutiles trazos al carbón y pasteles sobre papel y sus innumerables esculturas de idealizadas mujeres indígenas. Sin embargo, esa pareja parece ser una dama decimonónica acompañada de una sirvienta; aquí el interés del artista esté en la tensión entre la solidez y contundencia de las formas con la ligereza del ideal representado. Aunque Suave Patria tiene las mismas virtudes y valores plásticos que el resto de su obra, allá la narrativa está ausente y aquí Zúñiga recurre al poema de Ramón López Velarde, un favorito del civismo nacionalista de la posrevolución. El vaciado en bronce que aquí observamos se hizo en 1989, pero una version monumental de esta escultura se había erigido ya en Zacatecas para conmemorar al poeta en 1951. Un monumento público es aquella expresión plástica a la que se ha atribuido una función ritual, se supone que enseña una lección de valores cívicos y define el entorno urbano específico que le rodea. Es decir, la obra de Zúñiga participa activamente de la historia re-escrita y el potencial sospechado a la nación tras la guerra civil de 1910. Si bien éstas dos mujeres arquetípicas pudieran ser descritas como de ?mirada mestiza? con ?trenzas de tabaco? y caminaran en ?el río donde las hijas atraviesan como hadas?, la escultura de Zúñiga no adolece de tanto sentimentalismo como el poema de López Velarde, una especie de lírica del himno nacional única y atípica también dentro de su obra poética. Es curioso observar cómo siendo el concepto de la Patria un referente masculino, los estados-nación emergentes en la segunda mitad del siglo diecinueve, como es el caso mexicano, prefieren adoptar una figura femenina para simbolizar su mito del origen. El himno nacional insiste con sus estrófas a ese respecto. Entre otras personificaciones alegóricas, encontramos el Monumento a la Bandera, de Juan Cruz Reyes (colección Blaisten), una imagen similarísima a la de Jorge González Camarena que adornó tantos libros de texto a partir de 1962.

Vid. James Oles / Carlos Molina, Arte moderno de México. Colección Andrés Blaisten, México, Universidad Nacional Autonóma de México, 2005.

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En Coleccion Blaisten