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Manuel Rodríguez Lozano

Desnudo femenino, 1934

Oleo / tela
180.5 x 70.5 cm
MRL002

Es entre 1933 y 1939 en que Rodríguez Lozano representó una serie de figuras colosales, desnudas, principalmente mujeres, que a pesar de su seriedad o melancolía se destacan por su fortaleza física como seres superiores, cual entes míticos.

 Los personajes de estas pinturas se sitúan en playas desiertas como hacía Picasso o en habitaciones austeras y oscuras en que se abren puertas y ventanas altas a paisajes enigmáticos como los de la metafísica, que parecen a aludir a un segundo drama o misterio que se desarrolla más allá de nuestra mirada. Los sitios pintados por Rodríguez Lozano envuelven a los personajes en atmósferas fantásticas y misteriosas.

 A través de un fino dibujo, Rodríguez Lozano plasmó escultóricos desnudos que miran poéticamente hacia el infinito, manteniendo en la mayoría de los casos un enigmático anonimato, como es el caso de Desnudo femenino, en que una dama de largo y delgado cuerpo, levanta sus brazos y los flexiona hasta tomar su larga cabellera castaña, mientras en este acto cubre su mirada y cualquier atisbo de emoción.

 El cielo que se alcanza a percibir por la pequeña ventana detrás de su cabeza muestra unas nubes que se aproximan como avecinando una lluvia, no obstante, lo más peculiar de la imagen es el espacio obscuro en que se emplaza la mujer, como si estuviera en un cuarto sin luz, efecto que realza su pálida piel, la cual sin duda ya insinúa o advierte el siguiente estilo de Rodríguez Lozano, la etapa blanca, dominada por estilizadas figuras, insertas en lóbregos y desolados paisajes, dominados por la tristeza y la pérdida.

 

Maestro Carlos Segoviano, Colección Blaisten, 2019.

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