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Feliciano Peña

La grúa, 1944

Oleo / tela
57.5 x 72 cm
FP006

A lo largo de su carrera artística, Feliciano Peña demostró un especial gusto por capturar en sus paisajes las características naturales y geográficas de un país del cual admiró su riqueza y diversidad. Algunas de sus piezas dedicadas a temas de tipo urbano, retratan la manera en que el paisaje de la ciudad de México cambiaba su fisonomía, integrando a un medio todavía rural, ciertos elementos como postes de luz o chimeneas industriales que nos hablan de una gradual modernización. Por lo general, Peña da mayor importancia a la integración armónica del ser humano al paisaje, la interrelación entre las creaciones del hombre y las de la naturaleza. La grúa es una pieza sobresaliente en su repertorio, pues es uno de los pocos ejemplos en los que se deja completamente de lado la presencia del entorno natural, para centrar la composición en la propia acción transformadora del hombre. En la escena vemos un amplio terreno rodeado de altos muros, en el cual tres hombres laboran manipulando la grúa, que los hace ver pequeños e insignificantes, al intentar controlar su funcionamiento. Grandes polines de madera, que tal vez servirán para levantar postes de luz o de teléfono, ocupan la mayor parte del terreno. Acomodados de manera desordenada unos sobre otros, nos dan la idea de la magnitud del esfuerzo humano por erigir nuevas y modernas ciudades. Detrás de unos muros, una edificación parece sostenerse en pie de manera endeble, debido a la precariedad de los materiales con que fue realizada. En toda la composición domina la geometrización de las formas y el uso de líneas verticales y horizontales que definen los diversos planos. Peña utilizó una paleta de tonos claros que contrasta fuertemente con la temática, haciéndonos menos sombrío un paisaje de tipo industrial, en el que la figura humana pierde cualquier notoriedad, al ser superada por las construcciones y la tecnología. En La grúa, Feliciano Peña nos ofrece una visión sobre este proceso de transformación urbana, intentando encontrar un equilibrio entre las ventajas y las desventajas de la modernidad. La visión del artista no es pesimista al respecto, sin embargo tampoco es una loa al progreso, como vemos tantas veces en las obras de los estridentistas.

Vid. Mireida Velázquez, Arte moderno de México. Colección Andrés Blaisten, México, Universidad Nacional Autonóma de México, 2005.

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