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Carlos Orozco Romero

Barranca, 1944

Oleo / tela
65 x 95 cm
COR005

Carlos Orozco Romero fue un promotor de la pintura estéticamente experimental, tanto en su propio trabajo como cuando codirigió la Galería de Arte Moderno. Sus paisajes se engarzan en una tradición de fuerte raigambre en la pintura mexicana al tiempo que incluyen la sensibilidad modernista en este género. Como José María Velasco y el Dr. Atl, entre otros, Orozco Romero se inclinó por los vastos espacios del país, sus dramáticas montañas y sus aparentemente infinitos valles. Los críticos han señalado las experiencias de su niñez en el campo, en su natal estado de Jalisco, como la fuente de inspiración de esta pintura paisajística, que ha sido calificada tanto de ?nostálgica? como de ?reminiscente?. Sin embargo, Barranca no versa sobre el paisaje jalisciense sino el del estado de Veracruz, que es casi idéntico en tamaño y composición a Cumbres de Acultzingo (1943) y quizá describe el mismo valle montañoso. De hecho, los paisajes de este artista parecieran capturar su nostalgia no por un sitio en particular, sino por un mundo natural alejado de la ciudad de México. Asimismo, Barranca es un ejercicio visual en el que la forma y el color reinan sobre los detalles. Orozco Romero parte de la tradición paisajista clásica, alternando las franjas de luz y sombra para estructurar las hondas grietas de las montañas y encuadrar el centro de la imagen entre dos áreas muy sombreadas en primer plano. El paisaje carece de figuras humanas, aunque un camino y los campos cultivados a lo largo del fondo del valle indican su presencia. En vez de eso, se enfoca en las montañas escarpadas que dominan la imagen. La pintura recurre a lecciones tanto del post-impresionismo como del cubismo, sobre todo del enfoque arquitectónico del paisaje de Cézanne.

Vid. Courtney Gilbert, Arte moderno de México. Colección Andrés Blaisten, México, Universidad Nacional Autónoma de México, 2005.

Otras obras del artista

En Coleccion Blaisten

En Francisco Díaz de León