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Guillermo Meza

Mujer desnuda, 1945

Oleo / papel
41 x 45.7 cm
GMe003

Cuando niño, Guillermo Meza ayudó a su humilde familia en reunir y recortar ilustraciones de las secciones de rotograbado de los periódicos de la ciudad de México; luego observaba a su padre colorearlas para venderlas. Más tarde, recordaría como esa situación lo puso en contacto con las obras maestras de Miguel Ángel y de Peter Paul Rubens por primera vez. Meza recibió cierta educación formal en la Escuela Nocturna de Arte para Trabajadores num. 1, de Iztapalapa, pero su temprano encuentro con los desnudos robustos y musculosos de los maestros europeos fue una importante influencia para su trabajo subsiguiente, como se deduce en su Mujer desnuda y en tantos otros ejemplos de su obra en los cuarentas. Esta imagen de una bañista pertenece a una de las tradiciones más antiguas de la pintura occidental. Sentada sobre una sábana blanca y una tela a cuadros que podría ser su ropa, la mujer descansa cerca de una poza surtida por una pequeña cascada. Sus enormes manos están cruzadas bajo una rodilla, posición que ayuda a ocultar y sostener su cuerpo. El ángulo de su pierna izquierda sigue elegantemente las curvas de la piedra y el agua detrás de ella. A juzgar por los afloramientos de la piedra, el escenario es severo y árido más que exuberante, como en imágenes de las bañistas del Istmo de Tehuantepec u otros destinos tropicales, vistas en la obra de Diego Rivera o Fermín Revueltas (colección Blaisten). Aunque su piel es morena, ricamente trabajada por el artista mediante una variedad de pigmentos, sus ojos azules y el cabello claro indican que no es una indígena. Su delicado rostro a manera de máscara, característico de las pinturas de Meza, confirma su lugar como arquetipo eterno e universal de la sensualidad femenina.

Vid. James Oles, Arte moderno de México. Colección Andrés Blaisten. México, Universidad Nacional Autónoma de México, 2005.

Otras obras del artista

En Coleccion Blaisten

En Francisco Díaz de León