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Oliverio G. Martínez

Zapata, ca. 1960

Bronce
20.5 x 7.5 x 14.5 cm
OM006

Emiliano Zapata fue una figura de la Revolución Mexicana que rápidamente adquirió dimensiones míticas. Sin duda, se trató de uno de los revolucionarios cuya imagen y actitudes impactaron a la sociedad de su tiempo. Para el prematuramente desaparecido Oliverio Martínez, su sensibilidad debió haberse visto tocada por la imagen del caudillo. Precisamente, en 1932 se le solicitó que realizara un monumento a Emiliano Zapata en Cuautla, Morelos. El espontáneo reconocimiento que siente Martínez por Zapata queda plasmado en esta obra de pequeño formato. Fornido, con un gesto serio en la cara no se cae de la bestia que se yergue majestuosa con su jinete. La intención del artista ha sido fundir en el bronce al caballo con su caudillo para darnos la sensación de una sola masa carnal. El sureño se mira aquí con los rasgos estereotipados con los que se ha tipificado su imagen, y no obstante que el lenguaje escultórico de Martínez sólo le ha alterado el aspecto de su cuerpo delgado podemos decir que sigue siendo fiel al retrato tradicional de Zapata. En este bronce podemos encontrar una cualidad que siempre distingue a la obra de Martínez, su sentido de monumentalidad. Pese a que son suyas las obras de gran formato de las esquinas del Monumento a la Revolución, en las que es evidente el sentido de grandiosidad, realizó casi en su totalidad obras de pequeñas dimensiones. Estas, como decíamos, pese a su tamaño son monumentales. La trascendencia de esta obra es mayor que la que el espectador ordinario supone, ya que fue alguna vez reproducida en los billetes de 10 pesos .

Vid. Agustín Arteaga, Arte moderno de México. Colección Andrés Blaisten. México, Universidad Nacional Autónoma de México, 2005.

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