Francisco Arturo Marín

Mujer con abanico, ca. 1935

Bronce
46 x 30 x 19 cm
FM002

La mujer es uno de los temas que desarrolló con singular interés el escultor Francisco Arturo Marín. Lo mismo como compañera, que como amante, que dolor y encarnación de la angustia. Esas distintas formas de la mujer encuentran en esta escultura una síntesis. Sin ostentar su sexualidad física, se muestra desnuda con una ligera sonrisa en el rostro. Una mano en la cadera mientras con la otra se cubre con un abanico el pecho entre los senos. El abanico es un instrumento para soplar aire, pertenece a varias culturas y casi en todas es además de paliativo del calor elemento para el coqueteo femenino. Es precisamente ese gesto, el de cubrir parte de su absoluta desnudez con el abanico lo que convierte a esta pieza en un soliloquio sobre la naturaleza femenina. La que todo lo da sin entregarlo totalmente, podríamos resumir. Una de las características de la obra de Marín es el sentido de firmeza con el que coloca a sus personajes. A esto ayudan las desarrolladas plantas de los pies, que se compensan con el tamaño de las manos. De esa forma, no necesita accesorios para erigir el cuerpo, pues geométricamente se vuelve un volumen compacto con ejes que tienden a caer sobre la misma composición de la figura, lo que le posibilita, por otra parte, a hacer extensiones -como el brazo en jarro- que no desequilibran la masa corporal ni el peso de la obra. Otro rasgo que podemos destacar de esta pieza viene a ser la forma como fue construida. Se trata de elementos que se fueron sumando: los pies a las piernas, las piernas al tronco, la cabeza al cuello. Esto nos dice que ha habido antes de ejecutarla un plan que le permita tanto poder realizarla como dotarla de pesos específicos en cada parte que la componen.

Vid. Agustín Arteaga, Arte moderno de México. Colección Andrés Blaisten. México, Universidad Nacional Autónoma de México, 2005.

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