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María Izquierdo

Estación tropical, 1940

Gouache / papel
44 x 58.5 cm
MI024

En 1940, María Izquierdo estaba en la cima de su carrera y gozaba de un reconocimiento internacional. Participó en la exposición ?20 siglos de arte mexicano?, organizada por el Museum of Modern Art de Nueva York, y en otra de arte moderno mexicano en la Albright-Knox Art Gallery de Búfalo. En mayo, junto con su marido, el pintor chileno Raúl Uribe, participó en una muestra organizada por la Galería de Arte Mexicano para el California Palace of the Legion of Honor en San Francisco, donde expuso trece gouaches, uno de los cuales puede haber sido Estación tropical. Los pequeños y luminosos gouaches de este periodo tienden a enfocarse en un solo suceso o episodio, a veces de carácter alegórico. Aquí, en un triste paisaje con un edificio en ruinas y unos plátanos cortados, un muchacho en traje de marinero toca una trompeta. Una vía de ferrocarril vacía cruza toda la escena, aunque quizá la trompeta anuncie la llegada de un tren. Es poco claro si ésta es una escena ?real? o si sólo sucede en la imaginación del joven. Los rieles, postes y cables de telégrafo forman una dramática perspectiva que se pierde en la distancia, y que se contrapone con la casa o estación en ruinas, cuyas paredes convergen para formar un punto de fuga distinto. Este es un recurso proveniente de la obra de Giorgio de Chirico, aunque la pintora empleó un efecto muy diferente al de las composiciones del italiano. En este cuadro hay un fuerte sentido de soledad ?sea que represente una estación del trópico abandonada o un niño jugando, esperando algo que quizá nunca llegue. En una entrevista, Izquierdo alguna vez dijo lo siguiente: ?Yo creo que un cuadro sin misterio, sin cierta magia, es sólo una fotografía iluminada.? La creencia de que una pintura tiene una capacidad única y especial para develar los misterios, para abrir una ventana a la imaginación humana, da sentido a toda su obra.

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