Francisco Gutiérrez

La despedida (Mujeres en el muelle), 1938

Oleo / tela
51.1 x 73 cm
FG002

Debido a sus limitadas posibilidades económicas, Francisco Gutiérrez no tuvo la oportunidad de viajar a Europa. Sin embargo, su amplio conocimiento de las vanguardias europeas fue resultado del contacto con los catálogos y revistas que tuvo la oportunidad de consultar en la antigua Academia de San Carlos, donde realizó sus estudios. Un pintor que sin duda impresionó al oaxaqueño, fue el creador del llamado ?arte metafísico?, Giorgio de Chirico, quien hacia la segunda década del siglo XX retomó elementos arquitectónicos de la pintura del quattrocento y cinquecento italiano, conjugándolos con personajes irreales, de parentesco cubista. Esas obras ampliamente conocidas en México inspiraron a Gutiérrez, quien se identificó con la soledad sobrecogedora de las composiciones metafísicas y estableció un diálogo entre esa corriente y su realidad artística. Este fue un tema que interesó particularmente al pintor a finales de los años treinta, ya que realizó un cuadro al año siguiente de composición similar titulado también La despedida. En el óleo de 1938 encontramos otra referencia al mar. Dos mujeres en el muelle ven partir el buque, mientras liberan una paloma que parece llevar una carta en el pico. El cuerpo de las dos figuras se construye a partir de formas geométricas emparentadas con el cubismo. Las extremidades superiores, de gran delicadeza y representación más clásica, apenas se insinúan y fueron agregadas después sin añadir color. Los personajes, carentes de volumen, van sufriendo una gradual fusión con el entorno, pues adquieren las tonalidades del espacio de madera donde esperan. El lado superior derecho muestra una superposición de planos a partir de líneas invisibles, logradas con graduaciones de color que parecen referirse a distintos momentos del día de acuerdo al uso de la luz. Los elementos en su conjunto aportan gran complejidad a la composición. ¿La paloma se dirigirá hacia la embarcación? ¿Para quién es la carta? El ambiente de añoranza se acentúa por el uso de tonos azules y púrpuras. La melancolía de la corriente metafísica encuentra en Gutiérrez un campo fértil, a partir de su afición por los temas líricos que aluden a sus sentimientos más íntimos.

Vid. Claudia Barragán, Arte moderno de México. Colección Andrés Blaisten. México, Universidad Nacional Autónoma de México, 2005.

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