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Alberto Fuster

Rosa Mystica, 1899

Oleo / tela
200 x 116 cm
AF001

Al regresar Fuster a México, luego de un prolongado período formativo en Europa, abrió una gran exposición de sus trabajos en la Escuela Nacional de Bellas Artes, en octubre de 1908, y allí figuró Rosa mystica. El crítico anónimo del suplemento dominical del periódico católico El tiempo ilustrado comentó lo siguiente: "De pie, delante de magnífico y marmóreo sillón bizantino, María, la madre virginal, pura y sencilla, humilde y divina, en actitud llena de gracia y unción, revela con la tenue y misteriosa fuerza del amor, todo el poema místico de la Inmaculada Concepción. Esta obra fue premiada en el Salón de París". El ?bizantinismo? al que el crítico se refiere no sólo se advierte en la profusión de los mármoles, que establecen el tono suntuoso de la ambientación, sino en la hierática frontalidad compositiva. "Rosa mística" es uno de los nombres o cualidades atribuidos a María, bajo su advocación de Inmaculada Concepción, e incorporado a la letanía lauretana. En tal alabanza está implicada la ?pureza virginal?, la ?modestia?, ?el admirable olor de sus virtudes? y la santidad excelsa de María, ?Reina del Cielo y de la Tierra?, como lo explicaba un escritor devoto del siglo XVIII. Está representada como una joven núbil, de pie en el Templo, velada y en actitud sumisa (la retórica de la mano en el pecho y la ligera inclinación de la cabeza así lo significan), en espera de sus místicos esponsales con José, con arreglo a una variante iconográfica del siglo XV.

Vid. Fausto Ramírez, Arte moderno de México. Colección Andrés Blaisten, México, Universidad Nacional Autonóma de México, 2005.

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