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Gabriel Fernández Ledesma

El orador pueblerino, ca. 1928

Oleo / madera
53 x 39 cm
GFL002

En El orador pueblerino, Gabriel Fernández Ledesma se mofa de algún político o maestro de ceremonias de un acto cívico, enmarcado por una bandera con los colores nacionales durante un acto cívico. Al igual que el fuerte colorido ?similar al del expresionismo alemán?, el título es un ácido comentario sobre la capacidad del sujeto para la oratoria: habla mucho, pero lejos de los centros del poder. Recortado el bigote, verdes los ojos, afectado de maneras, todo en él sugiere burla. Su atuendo mismo indica que se pretende de la clase alta y no un dirigente de la masa trabajadora: cuello almidonado, camisa a rayas, corbata magenta y clavel rosa. Todo alude al exceso, como si se hubiera vestido especialmente para la ocasión. Pareciera un cuadrito sardónico y de intención menor, pero es también un manifiesto cultural y político. El orador podría ser uno de esos personajes que se sienten capaces para opinar sobre cualquier tema, y lo hacen a la menor provocación; podría ser un licenciado pueblerino. El personaje probablemente se educó en la ciudad y no tenga otro talento que el de la oratoria, o bien, puede tratarse de un burócrata que sobrevivió al fenómeno revolucionario y al cambio de régimen en algún cargo menor, conservando su cuota de poder y su actitud petulante. Sin duda, Fernández Ledesma pensaba en alguien en particular, en algún ?científico? o diputado del porfiriato, o quizá en un universitario mediocre contra el que tuviera personal encono. No se trata aquí de hacer un retrato preciso, AUNQUE el personaje tiene un sospechoso parecido con ALGUNOS PORFIRISTAS: Félix Palavicini (director del periódico El Universal), con los políticos Francisco León de la Barra o José Yves Limantour, e incluso con el maestro de la Academia de San Carlos, Germán Gedovius. Su cinismo recuerda la paródica Entrada de don Jesús Luján a la Revista Moderna de Julio Ruelas (1904; colección ING Comercial América), pero se acerca más a los individuos CRITICADOS con toda justicia en los años en que cobró fuerza el proyecto institucional revolucionario, como los retratados en El hueso de Miguel Covarrubias (1937; Museo Nacional de Arte) y el Líder orador de Antonio Ruiz (1939, colección particular).

Vid. Carlos Molina /James Oles, Arte moderno de México. Colección Andrés Blaisten, México, Universidad Nacional Autónoma de México, 2005.

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En Francisco Díaz de León