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Miguel Covarrubias

Banca de pueblo, 1935

Acuarela /papel
26 x 37.3 cm
MiC005

No es fácil distinguir la obra artística de Miguel Covarrubias de su oficio como caricaturista. En ambas es patente una habilidad para resumir y una perspicaz elocuencia, logradas con poquísimos elementos narrativos. Banca del pueblo es una acuarela trabajada con sumo cuidado y de equilibrio compositivo: lo que se halla en primer plano sigue una orientación diagonal a la izquierda, mientras que el fondo estabiliza el conjunto ladeado al contrario. Aquí hay sobre todo quietud y descanso. Observamos un instante fáustico, detenido para descubrirse bello. La imagen muestra una mañana, quizá de domingo, con dos hombres sentados a la sombra de un árbol. La conversación en curso es un instante detenido donde reina la calma. Uno de los hombres trae impecable su ropa blanquísima y nuevos los huaraches; el otro está calzado y porta su mejor sombrero. Un perro famélico husmea detrás de ellos en busca de comida y al fondo, una mujer envuelta en un rebozo camina por el empedrado. La intención de Covarrubias es probablemente una crítica del paisaje social post-revolucionario. La ocasión es especial, la de siempre, ir a ver nomás a la plaza y disfrutar del tiempo libre. El árbol que les ofrece sombra ha sido parcialmente podado y el descanso en la banca proveída por el municipio hablan del sopor del mediodía, de las cortinas retiradas al fondo y de la búsqueda del fresco. La acuarela de Covarrubias es una autónoma escena bucólica perfectamente auto-contenida y que no refiere a ninguna moral. Como en muchos otros cuadros del ?Chamaco?, hay innegable unidad de acción, espacio y tiempo. Todo cuanto el autor narra cabe en su pintura: ?para Miguel Covarrubias el escenario no era más que un marco poético deliberadamente plano a manera de un retablo popular?.

Vid. Carlos Molina, Arte moderno de México. Colección Andrés Blaisten, México, Universidad Nacional Autónoma de México, 2005.

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