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Julio Castellanos

La cirugía casera, 1934

Fresco
77.5 x 41.5 cm
JC001

En este fresco elaborado sobre un tablero transportable, Julio Castellanos presenta dos mujeres descalzas encuadradas por el marco de una puerta que parece más un nicho empotrado en una pared. El marco crea un segundo borde en torno a la imagen, y la solidez de la puerta parece tan masiva y pesada como el tablero mismo. Una mujer de pie envuelta en un rebozo azul atiende a otra que está sentada, que lleva un delantal azul claro y una larga falda roja. La ?cirugía? del título parece no ser más que una intención familiar de sacar algo del ojo de la mujer sentada, quizá una brasa despedida por el fuego de la cocina. En esta obra, la idealización de las sólidas formas humanas debe algo a Manuel Rodríguez Lozano, maestro de Castellanos en los años veinte, pero tal vez más a las masivas formas sensuales del neoclasicismo de Picasso. Después de todo, con apenas un cambio en la vestimenta, los personajes de Campesinos durmiendo del español (1919, Museum of Modern Art, Nueva York) podrían ser mexicanos pintados por Castellanos una década después. Incluso hay un énfasis similar en los colores primarios, aunque la frugalidad de la paleta resulta menos sorprendente en un fresco, donde cada pigmento se debe preparar con mucho cuidado. El acotamiento del espacio y el acento en la actividad femenina identifican muchas de las obras de Castellanos, desde El baño (1928) hasta La lluvia (1946). En todos estos cuadros, el pintor, más que representar a alguien en particular, se interesó en crear arquetipos profundamente ?americanos?. Cirugía casera fue pintada poco después del primero y único mural del artista, dos tableros al fresco sobre juegos infantiles realizados para la Escuela Melchor Ocampo de Coyoacán (1933), cuyo arquitecto fue Juan O´Gorman. Sus elegantes y complejas composiciones dieron preeminencia al juego más que a la política; aunque simpatizante de la izquierda, Castellanos dio la espalda al activismo frenético de sus colegas. En 1934 recibió un nuevo encargo mural para una escuela en la Colonia Peralvillo, también en la ciudad de México, y es posible que el fresco de la colección Blaisten tenga alguna relación con este proyecto truncado. Una publicación de la época aplicó el título más lógico de El ojo enfermo a una litografía sin fechar que duplica la obra, aunque invertida.

Vid. James Oles, Arte moderno de México. Colección Andrés Blaisten, México, Universidad Nacional Autonóma de México, 2005.

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