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Celia Calderón

Bañista, 1950

Oleo / cartón
122 x 81 cm
CC002

Celia Calderón presentó su primera muestra individual en el Salón de la Plástica Mexicana en 1950, cuando ya ejercía como profesora en la Escuela Nacional de Artes Plásticas. En su texto para el catálogo, Justino Fernández afirmó que era ?la aparición de un artista que puede aún escalar más altos niveles?. Entre las obras presentadas, todas realizadas entre 1947 y 1949, destacan una serie de dibujos de bañistas que probablemente retomó para llevarlas al lienzo. Este óleo representa a una mujer que se aproxima al arroyo para tomar su baño habitual. La figura, completamente desnuda y frontal, no esconde ninguna parte del cuerpo, aunque la pintora disimula las tonalidades del pecho y los genitales. Los senos erguidos nos hablan de un personaje joven, quien muestra una fisonomía voluminosa, casi monumental, de formas escultóricas y táctiles, en las que encontramos la huella de su mentor Julio Castellanos. Los contornos de gruesas líneas y la utilización de sombras son el recurso visual para lograr dicho efecto. El entorno se conforma por espacios terregosos que alternan con un árbol al fondo y otro tipo de vegetación, que muestra cierta desproporción con la figura humana. La mujer de rasgos mestizos observa el transcurso del agua pensativa y ausente, mientras con la mano izquierda se sostiene de una roca. Dentro de la simbología, el río se ha relacionado con el transcurso irreversible y en consecuencia con el abandono, interpretación muy coherente si aludimos a la expresión en el rostro de la muchacha. No obstante, el agua es símbolo de la vida y la fertilidad tanto física como intelectual, interpretación también válida a partir de la presencia erotizada de la joven. El desnudo femenino fue tema elemental entre las mujeres artistas de la primera mitad del siglo XX como Olga Costa, quien realizó también varias escenas de bañistas, como una muy parecida Desnuda (1945; Phoenix Art Museum, Arizona). El clasicismo en la obra de Calderón, acentuado por el paño que el personaje sostiene con su mano derecha, remite a la influencia de Renoir, aunque la intemporalidad del desnudo recuerda a Picasso y el ambiente natural podría hacer referencia a Gauguin. Los colores fríos y el manejo de una paleta restringida, como lo hace Calderón en gran parte de sus obras, sin duda reafirman el aire melancólico y la herencia del arte clásico.

Vid. Claudia Barragán, Arte moderno de México. Colección Andrés Blaisten. México, Universidad Nacional Autónoma de México, 2005.

Otras obras del artista

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