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Emilio Baz Viaud

Retrato de Marysole Worner Baz, 1941

Acuarela y pincel seco / cartulina
67 x 43 cm
EBV016

 El redescubrimiento de la obra de Emilio Baz Viaud en los años 80, llevó a la vez al reconocimiento de la vena artística de su familia, ya que no sólo su hermano Ben-Hur y él practicaron la pintura, sino también su hermana mayor María de la Soledad, quien elaboró paisajes hacia el final de su vida, además de haber sido madre y promotora de las facultades creativas del arquitecto y pintor Juan Wörner, así como de la más reconocida artista del grupo, la escultora y pintora de corte expresionista Marysole Wörner Baz, allegada de la crítica de arte Margarita Nelken y vinculada al contexto artístico de los creadores europeos del exilio cual Remedios Varo, Leonora Carrington, Vlady o Mathias Goeritz.

 Tras coordinar una muestra itinerante de Emilio y Ben-Hur Baz Viaud en 1987, además de sentirse inspirada por una exposición de la familia Giacometti, Teresa del Conde organizó en 1991 una exposición de las familias Baz Viaud y Wörner Baz, para la que escribió un ensayo centrado en las constelaciones familiares, las cuales genética o socialmente, contribuyen al surgimiento de herencias artísticas como la de los Tiepolo, los de Chirico o en México los Castro Leñero, así como los Baz.

 En el caso de la hermana mayor que conformaron los 5 vástagos de la familia Baz Viaud, María de la Soledad, como se mencionó, practicó la pintura, mas su gran afición fue la literatura, ya que llegó a publicar un libro titulado La peonza. Su habilidad como poeta fue captada en un retrato que le pintó su hermano Emilio Baz, al representarla con una pluma, lentes y una rosa en la mano. En el mismo cuadro aparecen tres fotografías de niños, que refieren a sus hijos, de los cuales los menores, Juan y Marysole, como también se señaló, terminaron por convertirse en artistas.

 De hecho, Emilio Baz Viaud pintó de nueva cuenta a su sobrina Marysole, en un retrato que forma parte de la Colección Blaisten, en el cual la representó a los cuatro años de edad, con un vestido azul y sweater verde enmarcada por un nicho, que por primera vez aparece como fondo de los retratos de Baz Viaud y que fue un recurso utilizado por artistas del Renacimiento para sugerir la tridimensionalidad en el espacio pictórico. Además, Baz dispuso por encima de la cabeza de Marysole, un listón rojo con los datos de la fecha de nacimiento y la proveniencia de la retratada, similar al proceder de Diego Rivera en el ciclo mural del Corrido de la Revolución en la Secretaría de Educación Pública o también con semejanza a las cartelas utilizadas por Frida Kahlo en las que colocaba información relativa a sus autorretratos. Asimismo, con cierta sintonía con el quehacer de Rivera, el retrato de Marysole recuerda a las imágenes de infantes indígenas que el muralista comercializó con mucho éxito en el mercado norteamericano, así como a sus retratos de personajes colocados en ambientes mexicanistas, como el que aparecieran sentados en equipales, en este caso, en la pintura de Baz Viaud, su sobrina posa sobre un banco de madera con asiento de mimbre, popular entre las creaciones de artesanos locales.

 La relación entre Emilio y la pintora Marysole Wörner, quien falleció en junio de 2014,  fue estrecha, ya que además de la admiración por su tío, la artista presentó su primera exposición individual en 1956 en una de las primeras galería en San Miguel de Allende que, precisamente Emilio Baz abrió durante cuatro años y donde participaron muchos de los pintores norteamericanos residentes en aquella ciudad de Guanajuato en los años 50.

Maestro Carlos Segoviano, Colección Blaisten, 2019.

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