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Emilio Baz Viaud

La suicida, 1952

Acuarela / cartón
42 x 29 cm
EBV017

  Una obra singular en la producción de Emilio Baz Viaud, tanto por el tema como por su trazo, es el titulado La Suicida, ya que en este caso, Baz optó por una pintura de corte expresionista, por tener una composición dominada por un fuerte escorzo, es decir un cuerpo distorsionado y no estilizado en su acabado, que aviva la agitación que produce la acción de la representada que decide acabar con su vida. Este cuadro tiene como antecedentes en el arte mexicano moderno el Suicidio premeditado de Agustín Lazo, que en realidad parece un intento frustrado por un cuerpo de bomberos que al auxilio de una mujer rubia, así como el Suicidio de Dorothy Hale de Frida Kahlo, que al igual que en el caso de Emilio Baz Viaud, da cuenta del contacto de Frida con la vida norteamericana, en este caso el cuadro de la pintora muestra a una actriz que ante el fracaso laboral y la imposibilidad de mantener una vida de lujos, decide acabar su vida aventándose desde un rascacielos, paradójicamente, símbolo del progreso alcanzado por la sociedad industrial. En los tres casos son mujeres quienes deciden poner final a su existencia, pero a diferencia del de Lazo y Kahlo en que las damas parecen mujeres de alta sociedad y cuya representación de su acto suicida, aparece como congelado, en el caso de Baz Viaud, la mujer no se ve de edad avanzada e incluso parece provenir de la clase media, tanto por su vestimenta como por los edificios que componen el piasaje urbano de esta escena y que parecen referir a una zona de departamentos, pero sobre todo, la proximidad del cuerpo de la suicida, así como su gesto, provocan que el espectador sienta que justo mira la escena en el momento en que está por suceder el deceso, lo cual le da un dinamismo que no encontramos en los otros ejemplos.

Emilio Baz pintó a una suicida, que en un ambiente sombrío, decidió terminar con su existencia al aventarse de un edificio aguamarina de cuatro pisos, desde la azotea, en la cual se ve a un hombre con los brazos en alto, que en primer instancia parecería que la ha empujado, sobre todo porque Emilio Baz tan sólo lo ha pintado como una oscura y lejana figura grisácea, pero en realidad su expresión la motiva el susto de ver cómo se desploma el cuerpo femenino hacia el vacío, cuyo cabello y vestimenta de la dama vuelan hacia arriba por el efecto de la caída, es decir, la resistencia que produce el aire al ser “roto” por la acelaración que alcanza el cuerpo que desciende; además la carta que cae junto a la mujer detalla que ella no culpa a nadie por este fatal evento. Pese a lo trágico del suceso, es un impresionante retrato de la “vida” urbana, que igual que el cuadro de Frida Kahlo, parece aludir a la composición de los exvotos, no tanto como milagro, sino como una representación, inmersa en la fantasía, que inmortaliza a las fallecidas.  

 

Maestro Carlos Segoviano, Colección Blaisten, 2019.

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