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Emilio Baz Viaud

Autorretrato con camisa azul, 1941

Acuarela y pincel seco / cartulina
100 x 65.5 cm
EBV001

     Cuando Emilio Baz Viaud ingresó en 1938 a la Academia de San Carlos, comenzaron a hacerse bastante notables ciertos cambios en sus pinturas, tal como lo manifiesta su segundo autorretrato a los 33 años, en donde dejó atrás la imagen del joven elegante, sofisticado y que se intentaba abrir paso en el mundo del arte, por una efigie de mayor virilidad, con la piel bronceada y la camisa arremangada, situado en un espacio urbano, que parece emular al hombre mexicano representado por la época del cine de oro nacional.

 Autorretrato con camisa azul, no obstante, guarda fuerte relación compositiva con la anterior autorepresentación, como el que Emilio aparezca tomándose el antebrazo derecho con la mano izquierda, mientras que con la derecha sostiene nuevamente un lápiz e incluso el cabello una vez más está perfectamente peinado. En este caso, sin embargo, la posición de las manos y sobre todo su tamaño es diferente, recurso que utilizó en otros retratos de este periodo, además de que Baz Viaud ha puesto mayor atención en definir los detalles de rostro de su efigie, como las marcas de los pómulos, las ojeras, el entrecejo y la barbilla.

 Atrás también han quedado los retratos con fondos de color uniforme; ahora Baz Viaud se representa en un cuarto con el suelo entarimado, la pared cubierta con un papel tapiz rosa pálido y al fondo una puerta abierta desde donde se perciben un par de edificios que dan cuenta de la modernización de la Ciudad de México. Todos estos elementos en su conjunto, hacen de esta obra un retrato propio del arte mexicano moderno. De hecho, cuando realizó este segundo autorretrato en 1941, es el momento en que Emilio se involucró con mayor interés en el ambiente del arte moderno nacional, al participar de diferentes exposiciones colectivas.

 No obstante, durante esta época de aprendizaje en la Academia, Emilio Baz también recurrió a citas del arte europeo del pasado que, aparentemente no son tan explícitas. En el Autorretrato con camisa azul, la representación de una habitación con una entrada de luz parece estar inspirada en la estructuración de espacios cotidianos, como en los trabajos de los pintores barrocos holandeses cual Johannes Vermeer y Pieter de Hooch, aunque la presencia del paisaje urbano detrás del vano de la puerta, también evoca al quehacer de los pintores metafísicos, como de Chirico, que solía enmarcar partes del paisaje como un segundo drama al representado por los personajes y que al suceder a la distancia, abre la conciencia a los misterios que puedan acontecer en esa otro espacio, con lo que la escena ya no se limita únicamente a ser un retrato, sino del lugar del hombre en el mundo real y en el del arte.

 

 

Maestro Carlos Segoviano, Colección Blaisten, 2019.

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