Luis Juarez, (1585 -1639)

Nacido alrededor de 1585, Luis Juárez fue un pintor de suma importancia en la Nueva España.

Su producción conocida fue realizada entre 1610 y 1633 y constó de cuarenta y siete cuadros; cifra bastante respetable para un artista de la primera mitad del s. XVII, sin embargo se le atribuyen una veintena más aunque aún no han sido plenamente autentificados. Se parte de dichos años tomando las fechas de su primera obra, dedicada a “San Antonio de Padua” y la última de la que se tiene registro con su participación en el embellecimiento del Convento de la Merced en la Ciudad de México.

En 1615 pintó “Santa Ana enseñando a leer a la Virgen, niña” y no se tuvieron noticias de él hasta 6 años más tarde, cuando fue requerido para ejecutar las “Escenas de la vida de la Virgen”, destinadas para el retablo mayor del Convento Real de Jesús María. Dichas  escenas se desarrollaban en atmósferas íntimas y de asombrosa naturalidad, sin alardes de fantasía y sin recurrir a lo ostentoso, tal pareciera que para él, las visitas que hace la Virgen con el niño Jesús a los santos son sucesos cotidianos, llenos de candor y sencillez

Cuatro años después, la Compañía de Jesús solicitó sus servicios para encomendarle los nueve tableros que trataban de “Los misterios de la Virgen Santísima”, que habría de contener un retablo en la ciudad de Zacatecas. Entre 1629 y 1630, la orden de San Agustín emprendió la construcción del retablo mayor para la iglesia de su convento en la ciudad de Puebla y las pinturas que debían engalanarlo le fueron confiadas a Luis Juárez.

En cuanto a sus valores plásticos, Juárez se destacó por su pincelada tersa, limpia y precisa. Su paleta es variada y aunque se pudiera decir que predominan en sus composiciones las entonaciones claras y luminosas (contrastadas por los fondos sepias, sombras y grisáceos), no es extraño observar cuadros con una paleta limitada y un tanto tenebrista.

Sus transparencias fueron de buena manufactura, especialmente en los casos de ángeles o querubines que se desvanecen. Respecto a sus composiciones, es indudable que echó mano de estampas y grabados y es constante su esquema en el cual las figuras principales quedan articuladas por medio de un fuerte eje diagonal que desciende de izquierda a derecha.

A él se le atribuyen ciertos motivos que se fijaron en la pintura novohispana. Tal es el caso de las bandas o estolas que sobrevuelan en las espaldas de algunos de sus ángeles (muy particularmente del que aparece en el cuadro “La oración del huerto”; recurso que luego sería aprovechado y utilizado por artistas como Cristóbal de Villalpando y Juan Correa. Otro de sus aportes fue la fijación de esos seres rubios, desmelenados y andróginos que introdujera en la pintura colonial mexicana el flamenco Martín de Vos. Finalmente, se le debe también la representación de los fondos de paisaje.

Muró probablemente en 1639, fue padre de los también pintores José Juárez y bisabuelo de Juan Rodríguez Juárez y Nicolás Rodríguez Juárez.