Emilio Baz Viaud, 1918-1991

  Emilio Baz Viaud nació en la Ciudad de México el 30 de junio de 1918; fue un refinado pintor mexicano moderno, que por su escaso número de obras producidas, así como por su limitada relación con otros artistas nacionales, no ha terminado por ser reconocido como un creador sumamente relevante dentro del ambiente cultural mexicano; sin embargo, tanto por la manufactura de sus dibujos, como por los personajes que impecablemente retrató, en las últimas décadas, su trabajo llamó la atención de importantes investigadores como Olivier Debroise y Teresa del Conde, además de haber sido presentado en exposiciones colectivas internacionales. La obra de Baz Viaud destaca por el uso de efectos de trompe l’oeil, es decir, la representación pictórica de objetos que ópticamente parecen ser tridimensionales, así como por su uso de la técnica del pincel seco o drybrush que consiste, tras elaborar un dibujo a lápiz sobre cartulina, en el empleo del óleo o del temple con un pincel muy fino, casi seco, sobre una superficie preparada con manchas de acuarela muy bien distribuidas. Por la forma de aplicar la pintura casi sin disolvente, ésta se asemeja al trazo que deja un lápiz o un grabado, pero con la característica de que sobresale tridimensionalmente, pues mientras las luces están dadas por la base de acuarela, los rasgos hiperrealistas surgen por las detalladas pincelas, las cuales se aplican a través de milimétricos trazos que conllevan un procedimiento lento.

 Emilio Baz formó parte de una familia aristócrata, de la cual varios de sus integrantes fueron artistas plásticos, tal como su hermano Ben-Hur quien llegó a ser un importante ilustrador en Nueva York para revistas como Harper’s Bazar, Mentor Magazine o Squire y que además, fue el principal ejemplo para el desarrollo del oficio artístico de Emilio, así como el impulso de su madre, quien en 1938, le organizó en la casa familiar, su primera exposición individual a la cual asistieron José Clemente Orozco y Diego Rivera.

 En el mismo 1938, Emilio Baz ingresó en la Academia de San Carlos, en un inicio para estudiar arquitectura, aunque a la postre pasó a formar parte del amplio y reconocido grupo de alumnos del pintor Manuel Rodríguez Lozano, uno de los principales detractores de Diego Rivera; estas condición marcó a Baz Viaud como un pintor a contracorriente del mexicanismo épico mural, como fue el caso de otros artistas cual Agustín Lazo, Frida Kahlo o Julio Castellanos, a quien particularmente Emilio admiraba, aunque el trabajo de Baz Viaud fuese más cercano a otras voces tangenciales al renacer y esplendor del arte mexicano como José Antonio Rosas El Hotentote o Remedios Varo, de quienes elaboró magistrales retratos.

 Precisamente como retratista, Emilio Baz Viaud guarda importantes ligas tanto con pintores finiseculares decimonónicos como Cecil Crawford O’Gorman, que daba prioridad al domino de la técnica del pincel seco y a la factura impecable del dibujo, así como también se relaciona por el gusto en la precisión fisionómica y el detalle en la recreación de objetos personales, con algunos de los más importantes retratistas del Renacimiento Alemán cual Holbein y Durero, aunque a la vez, Baz Viaud se destaca como un pintor plenamente moderno que por su generación –aquella nacida en la segunda década del siglo XX- estableció paralelismos con el realismo urbano norteamericano y con los enigmas silenciosos propuestos por la Pintura Metafísica, movimientos que conoció a fondo en sus viajes a Estados Unidos, que tenían como fin visitar a su hermano Ben-Hur, en cuyo ambiente Emilio llegó a relacionarse con figuras como el crítico de arte Lincoln Kirstein, el compositor Cole Porter o el escritor Christopher Isherwood.

 En los años 40, Baz Viaud participó de algunas muestras colectivas, como en 1941 en una exhibición en la Galería de Arte y Decoración, así como en 1944 en el segundo Salón 20 de Noviembre, no obstante, el certamen más importante del que participó en esa época, fue la Exposición Nacional de Artes Plásticas de 1946. En 1949 se trasladó a San Miguel de Allende en donde junto a su colega Sandie Fischer, fundaron la galería Baz-Fischer, presumiblemente la primera de esta ciudad, además de que la Universidad de Guanajuato le otorgó en 1950 una medalla de oro a su mérito artístico. En febrero de 1951 Baz Viaud tuvo su primera exposición individual en la galería Clardecor de Paseo de la Reforma y un año después participó de una colectiva en la Galería Carl Barnett de Dallas, tras la cual decidió recluirse durante 5 años en el monasterio de Santa María de la Resurrección en Cuernavaca, para adentrarse en un proceso de psicoanálisis que formaba parte de la doctrina que inculcaba el monje Gregorio Le Mercier, a quien retrató Emilio en 1963. Durante esta época, Emilio Baz entró en un periodo de pintura abstracta que fue comparado por su factura, a las obras de Gunther Gerzo y por la gama cromática al trabajo de Luis García Guerrero, en buena medida por un mal congénito en su ojo que le impidió continuar con la técnica del pincel seco.

 Tras su exposición en la galería Clardecor, Baz Viaud desapareció del plano artístico hasta su resurrección en los años 80, en que su trabajo fue incluido en exposiciones colectivas organizadas por Teresa del Conde como Siete Pintores otra cara de la escuela mexicana (1984), Emilio y Ben-Hur Baz Viaud (1987) y Herencia y Creación (1991; ésta última ya no pudo apreciarla tras fallecer el 10 de febrero de 1991.