Fray Miguel de Herrera, 1729 - 1780

Pintor tan fecundo como desigual, aparece en 1729 como autor de un gran lienzo colocado en la portería del convento del Carmen, en Puebla, con motivo de las fiestas de la canonización de San Juan de la Cruz. Hay obras suyas fechadas hasta 1780. Entre sus obras destacan: El Divino Rostro (1740); San Francisco Javier (1744), en la Iglesia del Carmen, hoy Parroquia de Atlixco en Puebla. Existe un San José de 1775 y en el Museo de las Vizcaínas de la ciudad de México, un Retrato de una Prepósita de 1765 y una Santa Eduviges de 1762. Las principales obras de este artista se guardan en el Museo Nacional de Historia. Hay allí los retratos de Benedicto XIII (1752) y el de Felipe II. El más notable es el de la niña doña María Josepha de Aldaco y Fagoaga que data de 1746. Sin duda es esta obra la mejor realizada, a pesar de su dibujo seco y colorido cenizo, interesante por el rostro y los detalles de la indumentaria.