Francisco Gutiérrez, 1906-1945

Nativo del estado de Oaxaca, Francisco Gutiérrez es otro de los artistas mexicanos un poco olvidado por los historiadores del arte. Como varios de los niños de las escuelas al aire libre de Ramos Martínez, Gutiérrez procedía de una familia de escasos recursos que poco hizo por canalizar los talentos del artista. De joven tuvo la posibilidad de estar en contacto con el arte al integrarse en el departamento litográfico de una empresa comercial y pudo financiarse sus inclinaciones artísticas. En 1929 comenzó a estudiar en la Escuela Central de Artes Plásticas bajo la tutela de Germán Gedovius en pintura, Francisco Díaz de León en grabado y Francisco Goitia. Obtuvo un bajo salario como asistente de librero en la Academia de Bellas Artes. Fue de los libros que Gutiérrez asimiló la gran tradición pictórica de la historia del arte occidental, particularmente las tendencias clasicistas con las cuales se identificaba. También estudió el grabado en metal con Carlos Alvarado Lang y entró en contacto con la comunidad artística: Manuel Echauri, Feliciano Peña, Gabriel Fernández Ledesma, Angelina Beloff y otros. Recibió apoyo de José Chávez Morado para pintar murales con Feliciano Peña en Jalapa, Veracruz. Tuvo su primera exposición en 1932 y la volvió a presentar en 1938 en una galería de arte de la Universidad. Motivado por su amor a la lectura, estudió las teorías de Freud y Jung, y como resultado de ello su trabajo adquirió connotaciones metafísicas y surrealistas, junto con las influencias de Picasso y Braque. Un intenso caso de dolencia por una infección en el oído no tratada y las secuelas de un accidente en su niñez lo forzaron a dejar sus pinceles por largos periodos de tiempo y los cuales finalmente causaron su muerte en 1945.